Las pasantías. Esas que nos daban en la facultad o que mismo uno se conseguía en algún lugar pequeño y casi sin repercusión, mientras estudiaba para intentar insertarse en su profesión en la que se podían cometer los errores groseros que no pasaba nada. Al fin y al cabo para eso servían, para equivocarse. Siendo pasante o si trabajabas mientras realizabas los primeros años de tu carrera, había un pacto tácito en el que se valoraba tu trabajo de manera inferior a que el resto de los profesionales (inclusive en el caso del periodismo gratuitas o hasta teniendo que poner dinero) para poder perfeccionarte y, cuando llegara la hora de mostrarte en un lugar de esos que tenés un solo tiro, no fallar.
Esa sensación me da lo que sucede hoy en la Selección Argentina. La larga trayectoria que tuvo Lionel Scaloni como jugador no condice con la condición que hoy tiene de aprendiz como entrenador. Una persona que puede llegar a tener muchas capacidades por todo lo vivido, pero que –literalmente- quedó como Director Técnico del Combinado Nacional porque no había otra persona que tuviera contrato para afrontar el torneo en L’Alcudia con el Sub 20 y, posteriormente, una gira de amistosos con la mayor. El entrenador de la Selección es un pasante y comete errores como tal.
Si de convocatorias hablamos, ha convertido una zona de excelencia como es representar a la Selección de tu país en un casting de jugadores que al menos hoy no dan la talla para ocupar ese lugar, como hiciera alguna vez el mismísimo Maradona en el tiempo que se calzó el buzo albiceleste y abrió los llamados casi hasta a la gente que mantenía el pasto del predio. La famosa y necesaria ‘renovación’ ha llegado a niveles absurdos de llamar a jugadores que –en algunos casos- apenas son pasantes en sus Clubes. Jugadores que seguramente irán con todas las ganas, como cualquiera lo haría, pero que deberían rendir muchos exámenes antes de llegar a un lugar al que solo deben acceder un grupo selecto y, quizás, alguna que otra prueba que prometa futuro.
La cuestión no pasa por ‘los de acá y los de allá’, pero sabemos todos que son contados con los dedos de la mano los hombres del fútbol argentino que pueden tener nivel internacional. Entones, si todos lo vemos ¿Cómo el Técnico de la Selección no? ¿Cómo puede probar chicos que todavía ni siquiera están maduros para la primera división del fútbol local a menos de dos meses de la Copa América? ¿Cómo puede prescindir de Sergio Agüero y, en su lugar, llevar a Darío Benedetto de nulo roce europeo y ya con 28 años que no lo ponen ni por asomo en la posibilidad de estar en Qatar 2022? ¿Cómo puede convocarse a Matías Suárez (31) si está en la curva final de su carrera y hay jugadores de primer nivel mundial para cumplir ese rol? Dybala por ejemplo. El inexperto entrenador convoca inexpertos jugadores que quizás cuando hagan experiencia podrían llegar a estar en la Selección, pero hoy no. Y, en contraposición, jugadores que no son de talla internacional o que ya han tenido sus años gloriosos en Europa son convocados a pesar de no ofrecer ningún fruto hacia adelante en el tiempo.

En otro orden viene el juego, la ‘idea’. La ausente idea. La Argentina de Scaloni quiere tener la pelota, sí. ¿Pero cómo? ¿Con qué tipo de jugadores? ¿Con qué esquema? Nadie lo sabe. Porque desde que asumió ha variado constantemente nombres y dibujos. Una cosa es probar con una base establecida y otra es que los jugadores terminen de formarse como tales en el Seleccionado. Eso no puede pasar. Estas cuestiones se vieron de manifierto en el último partido donde Montiel no sabía si era 4 u 8, Lisandro Martínez no pudo ganarle una pelota a Rondón, Tagliafico (por afano el mejor 3 que tiene la Argentina) estuvo en un momento de interno y Mercado fue llevado a un lugar que creo que si lo hizo dos veces estoy exagerando. Todo en el marco de un equipo que no funciona todavía como tal en su anteúltimo amistoso antes de una Copa América. En el medio la vuelta de Messi, que deberá estar preguntándose seriamente si quiere volver a estar en una Selección cambalache.
Urgido por la necesidad, Scaloni ahora vuelve a lo básico, pero ya es tarde. Otra vez llegaremos a un certamen internacional con un aprendiz de técnico, que debería haber hecho un recorrido antes de llegar a la Selección y no hacer el recorrido en la Selección. El Combinado Nacional pide alguien que ya haya hecho un doctorado, con recorrido y seriedad para encarar un proyecto a largo plazo con una reestructuración profunda. Quizás el hoy DT pueda hacer esos méritos de acá a 10 años, pero no es lo que se necesita en este momento. Está en un lugar en el que no se pueden cometer ese tipo de errores, propios de alguien que está haciendo sus primeros pasos y que seguirá cometiéndolos. Los errores de quien está experimentando para encontrar su lugar y su estilo. Los errores propios de un pasante.
Tomás Amerio (@ameriotomas)


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